HISTORIA

La ANTIGUA Y VENERABLE COFRADÍA RELIGIOSO-BENÉFICA Y PENITENCIAL DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA SALUD “La Sangre de Cristo” de esta ciudad de Baeza, que procede del desaparecido Monasterio de la Santísima Trinidad, data del 1.603, año en que los Trinitarios calzados (antigua observancia) la inspiraron entre sus devotos.

 A los escasos meses de ser fundada la Cofradía, todavía en 1.603, en testamentos de ese mismo año (documentos que se conservan en el Archivo Histórico Municipal de Baeza) determinados otorgantes disponen que, llegada la hora de entregar su alma al Altísimo, sus cuerpos recibieron sepultura en la capilla de la Cofradía de “La Sangre de Cristo”.

 Iguales disposiciones testamentarias se siguen observando durante todo el siglo XVII e incluso en alguna de ellas se especifica que los testadores sean revestidos con la túnica de la misma Cofradía para su inhumación; y mandan que se digan Misas rezadas o cantadas en la Capilla de la tan venerada imagen.

 Por escrituras notariales que igualmente se hallan en los protocolos existentes en el aludido Archivo Histórico, se sabe que la imagen del crucificado compartía capilla con Sata Ana y más tarde con la imagen de Santo Tomás.

 Desde el siglo XVIII en la misma iglesia de los Trinitarios y en capilla suntuosa donada por un devoto, se veneraba una imagen de la Virgen con la advocación de Los Dolores, que, pasado un tiempo, tal vez después de 1.836, con la desamortización de Mendizábal, al arruinarse la iglesia y al salir de ella todas sus imágenes, quedará en posesión de la Cofradía de La Sangre de Cristo.

 En el siglo XIX, en el título que tiene la Cofradía se añade siempre, “y Nuestra Señora de los Dolores”. Hasta 1.945, la imagen de la Virgen, permaneció dentro de los bienes de la Cofradía; pero ese año, por cesión de la misma (cuya acta está en cesión del Hermano Mayor) pasó a la nueva Hermandad, popularmente conocida por “La Fervorosa”; pero también por inventario que se conserva de la Cofradía, se mencionan ornamentos referidos a una imagen de san Juan Evangelista (hoy inexistente).

 Probablemente tras la citada ruina de la Iglesia de Los Trinitarios Calzados, ambas imágenes, el Crucificado y la Virgen, pasarán a la Parroquia de Santa María del Alcázar y San Andrés, si bien, inventarios particulares relativos al también desaparecido Convento de Santa María de Gracia, aparecen entre los bienes, un Cristo de La salud y una Virgen de Los Dolores.

 En los libros del cabildo, que aun se conservan, referentes a la presente centuria, cuyo primer ejemplar comienza en el año 1.929, la Hermandad, posee el título de Sociedad Benéfica y efectivamente era (Sociedad de Socorros Mutuos) dedicada, sobre todo, a los enfermos y personas de escasos medíos económicos. De esta forma permaneció hasta el año 1.953, cuando por estado precario en que se hallaban los fondos económicos de la Cofradía hubo de ser suspendida esta actividad caritativa.

 Desde el momento de su fundación, sus cofrades con amor y dedicación fehacientes a Jesús crucificado, la han ido manteniendo viva de generación ene generación hasta nuestros días, y con la ayuda del Altísimo seguirá adelante con el propósito de que sea imperecedera.

 La Antigua y Venerable Cofradía Religioso-benéfica y Penitencial del Santísimo Cristo de La Salud, por su Estatutos y veneración de “La Preciosísima Sangre” es de las más representativas del periodo barroco de nuestra Ciudad y arraigada devoción cristiana desde su fundación hasta los momentos actuales.

 Venera ésta, una magnífica talla que representa a Jesús muerto en la Cruz, de autor anónimo hasta ahora y, encuadrada su ejecución al comienzo de siglo XVII. El Cristo de La Salud, que recibe culto interno y externo en su estación de penitencial de la noche del Jueves Santo, infunde devoción en todo momento, al paso por las calles de la Ciudad a hombros de sus cofrades y es conocido popularmente por “LA SANGRE”.

 Tras la breve síntesis histórica de nuestra Cofradía nos disponemos a la adaptación y remodelación de nuestras normas para adaptarlas a la reforma del Derecho Canónigo.

 Estas normas recogen lo que de positivo ha de servir para regir la vida cristiana de sus cofrades orientando y estimulando su vida cofradiera a lo largo del año.

 En este orden de cosas, pretenden garantizar la formación cristiana la conciencia eclesial y el compromiso apostólico de los mismos. Contemplan el fomento de su vida social, cultural y humano y plantean las exigencias perentorias de la caridad a nivel institucional; sobre todo, tratan de enriquecer la vida espiritual, con sus actos y celebraciones, cuidan todo lo referente a las manifestaciones públicas de la Cofradía, así como la máxima transparencia en la administración de bienes.

 

De otra parte, se intenta lograr la participación responsable de todos, en la medida de lo posible, así como una verdadera representatividad y la duración en los cargos; no se intenta pues, sino ayudar a la Cofradía, conservando aquello de lo que en su tradición hay de auténtico; que se actualice y adquiera fuerza de respuesta para las aspiraciones de religiosidad de nuestros actuales y futuros Cofrades.

 

En resumen, se ha intentado presentar las líneas maestras para la puesta al día de los Estatutos por los que se ha venido rigiendo la Cofradía desde su fundación a principios del siglo XVII, actualizados por otros aprobados por Sr. Obispo de la Diócesis de Jaén, Don Manuel Basulto, con fecha 24 de septiembre de 1929 (hasta hoy vigentes), tratando de superarlos ahora nuevamente, con el espíritu de renovación que ha impulsado el Concilio Vaticano II.

 

Estos estatutos deben pues, presidir la renovación, que en definitiva quiere poner de relieve y cultivar la identidad cristiana y eclesial de la Cofradía, para ofrecer a Dios Padre el culto, en espíritu y en verdad, que Nuestro Señor Jesucristo anuncia en el Evangelio, bajo la advocación de “LA SANGRE DE CRISTO”.

 

                                                                             Manuel Prieto Martínez